Antes de fiarte de un dato de viento, vale la pena saber de dónde viene. En WindTrackr conectamos estaciones meteorológicas reales instaladas en la playa. Esta guía explica cómo funcionan los sensores, qué miden exactamente y por qué eso importa cuando decides si salir al agua.
1. Tipos de anemómetro
El anemómetro es el sensor que mide la velocidad del viento. Existen varios tipos, cada uno con sus ventajas:
- De cazoletas (mecánico): El más común. Tres o cuatro cazoletas giran con el viento y se traduce la velocidad de giro en nudos. Muy fiable, aunque reacciona algo más lento en rachas bruscas por la inercia mecánica.
- De hélice: Diseño similar al de la aviación. Buena precisión si los rodamientos están en buen estado.
- Ultrasónico (sin partes móviles): Mide el tiempo que tardan pulsos de sonido en cruzar entre dos puntos. Sin fricción, responde casi instantáneamente a cada racha. Es el más preciso, aunque también el más caro y delicado de mantener.
En la práctica, la mayoría de estaciones costeras usan sensores de cazoletas. Los ultrasónicos son más frecuentes en instalaciones profesionales o en spots donde la precisión en rachas es crítica.
2. Cómo se mide la dirección del viento
La veleta indica de dónde viene el viento. Para que el dato sea correcto, tiene que estar alineada con el norte geográfico real, no el norte magnético.
Con viento muy flojo (menos de 3 nudos), la veleta puede oscilar de forma errática. Los sensores modernos filtran esas oscilaciones para no mostrar datos que confundan.
Los codificadores actuales miden la dirección con una resolución de 1 grado, lo que es más que suficiente para saber si el viento es offshore, onshore o sideshore en tu spot.
3. Dónde se instala el sensor
Un sensor mal ubicado da datos incorrectos aunque sea de primera calidad. La posición importa tanto como el hardware.
- Altura estándar: La Organización Meteorológica Mundial recomienda instalar los sensores a 10 metros sobre el suelo, en campo abierto. Así los datos son comparables entre estaciones.
- Sin obstáculos cercanos: Edificios, árboles o acantilados crean turbulencias que distorsionan la lectura. La regla habitual es instalar el sensor a una distancia mínima de 10 veces la altura del obstáculo más cercano.
En WindTrackr valoramos la ubicación de cada estación. Un sensor expuesto directamente al mar proporciona datos mucho más útiles para navegar que uno instalado detrás de un edificio.
En los clubes náuticos, los mástiles suelen estar diseñados específicamente para superar las estructuras del entorno y capturar el viento real que llega del mar.
4. Calibración y mantenimiento
Un sensor mecánico en entorno costero necesita revisiones periódicas: los rodamientos se corroen con la sal y pueden acabar bloqueados, lo que hace que el sensor informe velocidades menores de las reales.
Los sensores ultrasónicos no tienen partes móviles, pero acumulan sal y suciedad en los transductores. Necesitan rejillas de protección y limpieza regular para seguir siendo precisos.
Las estaciones meteorológicas oficiales se calibran cada seis meses como mínimo, lo que garantiza que un dato de 25 nudos representa realmente esa velocidad.
5. Cómo interpretar los datos del sensor
Conocer el tipo de sensor te ayuda a leer mejor los datos:
- Sensor de cazoletas: Las rachas registradas suelen ser ligeramente menores que el pico real, porque la inercia mecánica no reacciona al instante. Si el sensor marca 28 nudos de racha, el pico real puede haber sido algo mayor.
- Sensor ultrasónico: Lo que ves es prácticamente lo que pasó en ese momento. Un registro de 30 nudos es el pico real capturado.
- Altura del sensor: Un sensor instalado a 3 metros del suelo medirá viento más lento que uno a 10 metros, porque cerca del suelo el viento siempre es algo más flojo. Ten en cuenta la altura si el mástil está muy bajo.
WindTrackr muestra estos datos tal como los recibe del sensor. Conocer sus limitaciones te permite interpretarlos con más criterio.